La joven maquilladora olmedana nos cuenta sus orígenes y cómo está viviendo su reciente éxito en «La bola negra»
Si en una coctelera añadimos trabajo, perseverancia, ilusión y quizá un poco de fé, lo más probable es que como resultado salga un gran éxito, y precisamente eso es lo que ha hecho nuestra entrevistada para llegar a donde está hoy.
Ángela Centeno Ortúñez quizá haya sido más conocida hasta hace no mucho por ser «la chica de Cori y Juan Carlos», pero eso ya está cambiando, y se lo ha ganado a pulso. Con casi 40 producciones a sus espaldas, Ángela dejó Olmedo en persecución de un sueño, el cuál se ve cumplido en cada trabajo que realiza, y así lo ha reflejado la revista ‘InStyle’, otorgándola el premio al Mejor Maquillaje en uno de sus trabajos.
Sin embargo, detrás de esa exitosa maquilladora, hay una olmedana que se fue de casa hace 15 años, pero a la que vuelve siempre que puede en busca de un oasis de paz, ese que falta muchas veces en la gran ciudad.
- Proviniendo de una zona donde la cultura cinematográfica no es abundante, ¿qué fue lo que te hizo querer ser maquilladora?
Sí que es verdad que es triste que en nuestra zona no tengamos una cultura o unas raíces cinematográficas muy presentes. Pero yo he tenido la gran suerte de que en mi casa siempre me han inculcado esa parte de la cultura, del saber y del conocimiento.
Desde muy pequeña tenía claro que quería ser maquilladora, pero a mí no me valía con maquillar en cualquier sitio. Mi madre siempre ha hecho teatro y yo recuerdo que decía que quería que mis maquillajes se vieran por televisión. Así que siempre, siempre, siempre supe que quería dedicarme al maquillaje de cine y televisión. Y tengo la gran suerte de haberlo conseguido.
Pero, respondiendo realmente a tu pregunta, creo que hay cosas con las que se nace. Y cuando en tu casa apoyan tus inquietudes, tus sueños y aquello que de verdad te mueve y te apasiona, todo es mucho más fácil.
- Has estudiado un Grado Superior en Caracterización en Valladolid, y desde ahí, con 18 años, te sumergiste en una aventura fuera de casa, como otros tantísimos jóvenes a esa edad. ¿Cómo fue adentrarte en Madrid tan pronto, en busca de una oportunidad?
La verdad es que la aventura de Madrid surgió bastante sin pensarlo. Al final, tomas una decisión muy en caliente y casi no te da tiempo a mirar atrás.
Es verdad que yo busqué y busqué la posibilidad de estar allí, y cuando llegué supe que no tenía que volver a Olmedo, que mi sitio estaba aquí.
No es algo fácil, porque estás en un momento en el que tu vida todavía se está construyendo, en el que todo es muy inestable y ni siquiera sabes si realmente vas a ser capaz de hacer eso que tanto te gusta y por lo que has decidido marcharte a una gran ciudad.
Pero siempre tuve esa esperanza, porque cuando sabes lo que quieres de verdad, las ganas de conseguirlo son mucho más grandes que el miedo que puedas sentir.

- A lo largo de tu carrera, has trabajado con actores de la talla de Carlos Areces, Miguel Bernardeau o Ingrid García-Jonsson, entre otros. ¿Cómo es compartir sala con personas tan célebres, a los cuales estamos acostumbrados a ver al otro lado de la pantalla?
Me acuerdo de la primera vez que tienes delante a un actor tan importante o tan conocido. Piensas: «Guau, lo tengo delante».
Pero con el paso del tiempo te das cuenta de que son personas como tú y como yo, y con ellas acabas creando un vínculo muy especial, de amistad, de cercanía y de compañerismo.
Por supuesto que para mí todos y cada uno de ellos son un ejemplo de superación, pero también son familia. Son personas a las que admiro muchísimo, porque creo que muchas veces no se valora todo lo que cuesta llegar hasta ese lugar en el que el mundo los ve.
Detrás de cada rostro conocido hay muchísimo esfuerzo, trabajo y sacrificio que no siempre se ve desde el otro lado de la pantalla.
- ¿Cómo estás viviendo el gran éxito de “La Bola Negra”, la película dirigida por “Los Javis” que representará a España en los Oscar?
La Bola Negra es un regalo de la vida. Es una experiencia que va mucho más allá de un trabajo, es de esas cosas que pasan a formar parte de la historia de tu vida.
Estoy muy feliz por todos los que hemos hecho posible este proyecto. Y especialmente porque, en este caso, Los Javis son personas maravillosas, personas que también luchan por aquello que realmente quieren y en lo que creen.
Y, sobre todo, porque con esta película se da visibilidad a todo aquello que muchas personas quieren hacer callar.
Así que estoy inmensamente feliz de haber formado parte de este proyecto, de haber participado y de haber puesto tanto de mí, o mejor dicho, todo de mí, en una película que va a representar a España en los Oscar. Por supuesto, es algo que me llena de orgullo.
- ¿Qué ha supuesto para ti recibir el premio InStyle por tu trabajo en Superestar? ¿Ha sido un punto de inflexión en tu carrera?
Creo que el punto de inflexión en mi carrera es continuo. Siempre me planteo el cuándo, el cómo y el dónde seguir, y sobre todo cómo mantener esas mismas ganas, porque no es oro todo lo que reluce.
Pero lo mío es vocacional, es pasional. Me mueve la ilusión, las ganas de crecer y, sobre todo, la pasión por lo que hago.
Creo que el verdadero punto de inflexión fue decidir que no quería ser del montón. Y con esto me refiero a que no me conformo con la normalidad, siempre busco la impecabilidad.
Y creo que cuando eres capaz de mirar más allá, de exigirte y de intentar alcanzar esa impecabilidad, acaban pasando cosas muy bonitas. Y lo más especial es que, a veces, todo ese esfuerzo también se ve y se reconoce.
De hecho, este año vuelvo a estar nominada a los premios InStyle por otra serie, algo que me hace especial ilusión y que recibo con muchísima alegría.

- ¿Qué significa Olmedo para ti?
Olmedo para mí significa, y significará siempre, lo mismo: casa.
Para mí es hogar, es familia, es mi vida y es parte de quien soy. Yo soy de allí y llevo a Olmedo en la boca allá donde voy, prácticamente con cada persona con la que hablo.
Olmedo es parte de mí. Olmedo soy yo.
Y ojalá, de verdad, de corazón, todos los olmedanos supiéramos abrazarnos entre nosotros con el mismo cariño con el que abrazamos y sentimos a nuestro pueblo. Ojalá fuéramos capaces de unirnos, de apoyarnos y de remar todos en una misma dirección.
Porque da igual los años que pase fuera y da igual dónde esté, que siempre, siempre, siempre seré de Olmedo.

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